Otro kolbar asesinado por las fuerzas iraníes en Rojhilat

Aparte de los ataques sistemáticos dirigidos contra ellos, los kolbars luchan por ganarse la vida bajo duras condiciones climáticas, peligrosas ubicaciones geográficas y minas.

IRÁN

Las fuerzas estatales iraníes mataron a Peyman Ahmadî, kolbar de 35 años, por fuego directo en la frontera de Nawsoud, en el Kurdistán Rojhilatê (oriental).

Según los informes, el cadáver de Peyman Ahmedî, natural de Ciwanro (Jawanroud), fue trasladado primero al hospital y luego entregado a su familia.

El Kurdistán oriental se ha sumido en la pobreza a lo largo de los años debido a las políticas deliberadas del régimen iraní y destaca como una de las regiones más pobres de Irán. En comparación con otras regiones, en esta zona se ha invertido mucho menos y se ha frenado deliberadamente el desarrollo. No se permitió el desarrollo de la agricultura ni de la industria y, como consecuencia, el desempleo aumentó hasta alcanzar el nivel más alto de Irán.

Ante las políticas de discriminación, opresión y empobrecimiento, el contrabando de mercancías no es una opción, sino una necesidad para sobrevivir.

Kolbar procede de las palabras kurdas "kol" (espalda) y "bar" (carga). Los kolbar se ganan la vida transportando cargas a lo largo de la peligrosa frontera. Sus cargas incluyen cigarrillos, teléfonos móviles, ropa, artículos para el hogar, té y rara vez alcohol. Atraviesan terrenos peligrosos para continuar este comercio entre el sur y el este del Kurdistán. Las mercancías que traen se venden a precios elevados en Teherán, pero los kolbars que arriesgan su vida por ellas reciben una paga muy modesta.

Los intermediarios que aceptan las entregas y encuentran compradores en las ciudades se llaman kasibkars.

Los kolbars y kasibkars tienen entre 13 y 70 años. Algunos sólo terminaron la escuela primaria, mientras que otros son licenciados universitarios. Llevan cargas, porque no encuentran otro empleo. En los últimos 5 años, unos 300 kolbars y kasibkars fueron asesinados a sangre fría. No se dispone de estadísticas absolutas de las muertes.