“Mientras sopla el viento, huelo el recuerdo de mi pueblo”

El Estado turco ha cometido muchos crímenes de guerra en el noreste de Siria. Cientos de miles de civiles, que vivían en la región, fueron desplazados por la fuerza debido a los continuos bombardeos turcos.

Los y las desplazadas de las ciudades de Serêkaniyê, Afrin y Girê Spî han estado viviendo en tiendas de campaña pese a la dura situación que atraviesan.

Cada uno de ellos y ellas sienten un anhelo de volver a sus pueblos. Sin embargo, no pueden porque no saben a qué se enfrentarán debido a la ocupación turca.

Xilûd Elî, una mujer desplazada por la fuerza de la aldea Qasimiyê, en el norte de la ciudad de Tell Tamer, vive con su esposo y sus dos hijos en una pequeña tienda instalada en el camino a la aldea de Til Roman, en el sur de su ciudad.

Su carpa de seis metros es su baño, dormitorio y un espacio para descansar y hospedar a sus invitados. La tienda se ha convertido en su hogar y hay una verdulería justo al lado de su “nueva casa”.

Xilûd Elî dijo que cuando comenzaron los ataques turcos en la región, en 2019, ella estaba con su familia en su hogar. “Vimos como la gente salía de sus casas y del pueblo –recordó-. Decidimos no dejar el pueblo, pero cuando las condiciones se pusieron muy malas, nos fuimos. Todavía queremos volver a nuestro pueblo”.

“Voy al pueblo de Um El-Kêf para ver a mi pueblo desde lejos. Hemos estado viviendo en esta tienda durante unos tres años”, contó Xilûd.

La mujer desplazada señaló que en su actualidad no puede ir a la aldea de Um El-Kêf con tanta frecuencia “porque los ataques se han intensificado allí”.

“Cuando veo mi casa desde lejos, me llegan todos mis recuerdos en el pueblo –remarcó-. Trabajamos duro para construir nuestra casa durante un año. Después de completar la construcción, pudimos quedarnos en ella solo un día. Al segundo día tuvimos que dejarlo todo por los ataques”.

Xilûd aseguró que ser desplazada “es muy difícil, pero tenemos que vivir para poder volver algún día a nuestro pueblo. Regresaremos a nuestra casa cuando termine la guerra. Ahora trabajo en la tienda con mi marido”.

 “Mientras sopla el viento, huelo el recuerdo de mi pueblo -finalizó la mujer-. Nuestro pueblo fue ocupado por el Estado turco. Queremos volver a nuestro pueblo, pero no podemos debido a la presencia turca. Han puesto minas terrestres. Los ataques turcos deberían terminar para que podamos regresar”.

FUENTE: Sorgul Sexo / JINHA / Traducción y edición: Kurdistán América Latina