El Estadio Negro: Una historia de victoria juvenil contra el terrorismo

En 2013, el estadio municipal de Raqqa se convirtió en cuartel militar de diversas facciones extremistas y rivales. Gracias a los sacrificios de los mártires, volvió a abrir sus puertas a los jóvenes de ambos sexos.

RAQQA

Los habitantes de Raqqa bautizaron el estadio municipal como Estadio Negro por sus gradas de dicho color. Nadie esperaba que algún día la oscuridad se convirtiera en una parte aterradora de la memoria del lugar.

En 2013, las y los jóvenes se vieron privados de la posibilidad de practicar deportes y los gritos de los aficionados en las gradas del estadio municipal de Raqqa disminuyeron, y el estadio se convirtió en el cuartel militar de varias facciones extremistas y rivales.

Cuando el ISIS tomó el control de Raqqa, el estadio se convirtió en una de las mayores prisiones de la ciudad y se lo conoció como Punto 11. Convirtió los pabellones del estadio en salas para torturar a civiles inocentes y en lugares donde se llevan a cabo ejecuciones casi diarias. En ese momento, los gritos y gemidos de las y los oprimidos reemplazaron la alegría y los gritos de los fanáticos.

El 20 de octubre de 2017, el estadio fue testigo de un acontecimiento excepcional: los héroes de las Fuerzas Democráticas Sirias se congregaron allí para declarar la liberación de la ciudad de Raqqa de la opresión de la organización terrorista ISIS.

Gracias a los sacrificios de las y los mártires, el Estadio Municipal volvió a abrir sus puertas a jóvenes, tanto hombres como mujeres. Se renovaron sus pabellones deportivos y se revitalizó el estadio para que vuelva a acoger eventos deportivos y reuniones comunitarias. Cada año, el estadio sirve como un conmovedor recordatorio de la resiliencia de la ciudad y del triunfo del bien sobre el mal. La conmemoración del Día de la Liberación, un evento anual que se celebra en el estadio, reúne a los habitantes de Raqqa junto a los héroes de las SDF. Es un testimonio del espíritu inquebrantable del pueblo y de la determinación inquebrantable de los jóvenes de superar la oscuridad de la opresión. El Estadio Negro, que en su día fue un símbolo de la opresión, ahora es un faro de esperanza, un testimonio del espíritu indomable del pueblo de Raqqa. Su resiliencia frente a la adversidad sirve de inspiración a todos los que luchan por la libertad y la justicia.